Seguridad laboral: El eje estratégico para la continuidad operativa
julio 7, 2026
Escrito por: Redacción Logística 360
La gestión de la salud y seguridad del trabajador es el pilar de la eficiencia logística, consolidándose como un habilitador fundamental para la productividad del negocio.

En el ecosistema logístico actual, la seguridad y salud ocupacional dejó de ser una obligación normativa para convertirse en un pilar estratégico que garantiza la continuidad del negocio, la eficiencia operativa y el bienestar humano. En un entorno donde la velocidad, la disponibilidad y la presión por cumplir son constantes, la prevención se vuelve un factor clave para la sostenibilidad de las operaciones.
De la norma a la estrategia operativa
La seguridad y salud ocupacional hoy involucra toda la cadena logística: planificación de turnos, gestión de rutas, mantenimiento de flota, control de contratistas, diseño de almacenes, manipulación de carga y procesos de última milla.
Según Ronnie Edgar Domínguez Lozano, Gerente de Seguridad y Salud Trabajo en Transportes Acoinsa SAC, “hoy la seguridad y salud ocupacional dejó de ser un tema exclusivamente normativo para convertirse en un factor estratégico dentro de las operaciones logísticas”. Para el especialista, la seguridad no compite con la productividad, sino que la protege al reducir interrupciones y fortalecer la eficiencia.
Juan Pablo Guarderas Garay, Gerente de Campus en Universidad Continental, coincide en que la continuidad de las operaciones depende directamente de las personas. “La salud y seguridad ocupacional hoy ya no puede verse como un área aislada, especialmente en operaciones logísticas donde la continuidad depende directamente de las personas”, sostiene.
Desde su experiencia en operaciones de retail y en el ámbito académico, destaca que las organizaciones que priorizan la seguridad fortalecen la confianza de sus equipos, reducen interrupciones y mejoran su capacidad de respuesta ante situaciones críticas. “Una operación segura es también una operación más eficiente, estable y sostenible”, afirma.
Por ello, integrar indicadores de seguridad dentro de los cuadros de mando operativos se ha convertido en una necesidad competitiva. Domínguez Lozano explica que las empresas más avanzadas comprenden que un accidente afecta la productividad, la continuidad operativa y la reputación corporativa.
Riesgos que persisten bajo presión
A pesar de los avances, las operaciones logísticas continúan enfrentando riesgos derivados de la interacción entre personas y equipos móviles en ambientes de alta exigencia. En los centros de distribución destacan factores como la fatiga operativa, el manejo de montacargas, los riesgos ergonómicos, los atrapamientos y las caídas.

En el transporte, Domínguez Lozano identifica la seguridad vial como uno de los principales desafíos, debido a factores como velocidad, fatiga, condiciones de ruta y presión por cumplir ventanas de entrega.
Guarderas Garay advierte que muchas operaciones funcionan bajo una fuerte exigencia por productividad y rapidez, lo que puede llevar a que algunas personas normalicen prácticas inseguras para alcanzar objetivos. “Los principales riesgos siguen estando relacionados con la fatiga operativa, manipulación de cargas, ergonomía, tránsito interno y presión por tiempos de entrega”, señala.
Domínguez Lozano explica que las campañas comerciales, la congestión portuaria y las promesas de servicio cada vez más reducidas pueden generar condiciones que impulsen a omitir inspecciones o acelerar procesos.
Como ejemplo, recuerda una experiencia en un centro de distribución donde un sistema de incentivos enfocado solo en productividad generó comportamientos riesgosos. “Para ganar el reconocimiento, algunos pickeristas y montacarguistas comenzaron a omitir estándares básicos de seguridad”, comenta.
La solución fue rediseñar el sistema de reconocimiento incorporando la seguridad como una condición indispensable. “La seguridad dejó de verse como una restricción y empezó a entenderse como parte del desempeño”, sostiene.
Liderazgo y cultura preventiva
El cambio hacia una cultura de seguridad requiere que esta sea asumida por toda la organización y no únicamente por el área de Seguridad y Salud en el Trabajo.
Domínguez Lozano señala que gerentes de operaciones, jefes de almacén y supervisores tienen un papel decisivo porque sus decisiones impactan directamente en los niveles de riesgo. “La seguridad no pertenece al área de Seguridad y Salud en el Trabajo; pertenece a la línea operativa”, afirma.

Para Guarderas Garay, el liderazgo es el elemento determinante. “El principal cambio es cultural. La seguridad no debe verse como una obligación normativa, sino como una decisión de liderazgo”, explica.
En este proceso, la confianza resulta fundamental. Domínguez Lozano destaca el principio de “stop work authority”, que permite a cualquier trabajador detener una tarea insegura sin temor a represalias. Además, resalta la importancia del respaldo de la alta dirección para que los objetivos empresariales sean coherentes con la prevención.
La gestión también requiere indicadores adecuados. Más allá de medir accidentes o días perdidos, las empresas deben analizar factores preventivos como inspecciones, cierre de acciones correctivas, observaciones conductuales, participación de trabajadores, mantenimiento, fatiga y condiciones inseguras.
Tecnología para anticipar riesgos
La digitalización está transformando la seguridad logística al permitir pasar de una gestión reactiva a una preventiva y predictiva.
Guarderas Garay explica que herramientas como sensores, inteligencia artificial, monitoreo en tiempo real y analítica de datos permiten anticipar riesgos antes de que ocurra un accidente. Sin embargo, precisa que la tecnología debe complementar la cultura preventiva y no reemplazarla.
Domínguez Lozano destaca el impacto de tecnologías como la telemetría, los sistemas de gestión de almacenes (WMS), los sistemas de gestión de transporte (TMS) y los sensores IoT.
“La digitalización está cambiando la prevención porque permite pasar de una seguridad reactiva a una seguridad predictiva”, sostiene. Entre sus aplicaciones menciona la visión computarizada, geocercas y sensores de proximidad para reducir riesgos en la interacción entre personas y equipos.
Uno de los campos más relevantes es la gestión de la fatiga. En Transportes Acoinsa, por ejemplo, los sistemas de monitoreo de fatiga y conducción permiten prevenir accidentes mediante herramientas como el test de Yoshitake, la escala de Samn-Perelli y dispositivos de monitoreo del sueño.
No obstante, Domínguez Lozano advierte que estos dispositivos deben utilizarse como herramientas de seguimiento y tendencia, no como diagnósticos médicos. “Las pulseras de sueño deben verse como herramientas de monitoreo y tendencia, no como diagnóstico médico”, precisa.
Asimismo, señala que los copilotos virtuales para transporte ayudan a controlar rutas, puntos seguros de descanso y condiciones operativas. Pero enfatiza que la tecnología no sustituye el liderazgo: “Una cámara no corrige una mala decisión de supervisión, y un sensor no sustituye un liderazgo preventivo”.

El futuro: una logística más humana y sostenible
El futuro del sector estará marcado por una mayor integración entre tecnología, prevención y bienestar integral. La seguridad evolucionará hacia un modelo donde la salud mental, la sostenibilidad laboral y el desarrollo humano tendrán un rol tan importante como la productividad.
Guarderas Garay considera que las operaciones futuras serán “más humanas, predictivas e inteligentes”. Por su parte, Domínguez Lozano identifica tendencias como la seguridad predictiva, la automatización segura, la ergonomía avanzada, el bienestar integral y la integración de la seguridad con la sostenibilidad.
También advierte que el agotamiento y el estrés representan riesgos operacionales directos. “No se puede hablar de excelencia logística si el trabajador está agotado, distraído o expuesto a ritmos insostenibles”, señala.
Empresas como DP World y Gloria han impulsado iniciativas vinculadas con seguridad avanzada, ergonomía, prevención de caídas y sistemas de gestión bajo estándares como ISO 45001, reflejando el avance hacia una cultura de “zero harm”.
Ambos especialistas coinciden en que las organizaciones más competitivas serán aquellas capaces de integrar eficiencia, tecnología y cuidado de las personas. “El futuro de la logística será más tecnológico, más exigente y rápido; pero solo será sostenible si también es más seguro y más humano”, concluye Domínguez Lozano.
Lee el artículo completo en la nueva edición de Logística 360 Perú, págs. 60-64: https://logistica360.pe/nuestras-ediciones/
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