Recuperación de la inversión privada marca nuevo ciclo expansivo
enero 12, 2026
Escrito por: Redacción Logística 360
El crecimiento registrado en 2025 confirma el retorno de la inversión privada a una senda expansiva, con proyecciones positivas hacia el 2026.

Durante el 2025, la inversión privada registró una recuperación significativa y mantuvo perspectivas favorables. Este desempeño se desarrolló en un contexto de estabilidad macroeconómica, precios internacionales elevados y una mejora progresiva de la confianza empresarial.
Tras varios años de bajo dinamismo, vinculados a la incertidumbre política y la desaceleración económica, este resultado marcó un punto de inflexión. Las proyecciones disponibles indicaron que la inversión privada habría crecido alrededor de 9% en 2025, consolidando su retorno a una senda expansiva.
Proyecciones para 2026 y nuevo ciclo de crecimiento
Para el 2026 las estimaciones apuntaron a un crecimiento adicional de entre 4% y 5%. Este comportamiento permitiría acumular al menos tres años consecutivos de expansión, configurando un nuevo ciclo de crecimiento de la inversión privada.
Entorno externo y sectores exportadores
El desempeño observado se sustentó, en primer término, en un entorno internacional favorable. Los precios de los principales productos de exportación se mantuvieron elevados, especialmente en:
- Minería
- Agroindustria
- Pesca
Este contexto fortaleció la rentabilidad de los sectores exportadores e incentivó nuevos proyectos de inversión, tanto en actividades extractivas como en cadenas productivas vinculadas.
Fundamentos estructurales de la economía peruana
Desde el Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales de la Asociación de Exportadores (CIEN-Adex), se señaló que este comportamiento respondió a fundamentos estructurales aún vigentes. Su director, Edgar Vásquez Vela, afirmó que “el Perú mantiene un amplio potencial de crecimiento asociado a sus recursos, su apertura comercial y una estabilidad macroeconómica que aún se preserva”. Agregó que estos factores continúan sosteniendo las decisiones de inversión de mediano plazo.
Indicadores macroeconómicos internos
En el ámbito interno, la estabilidad macroeconómica continuó siendo un elemento central. Entre los principales indicadores se observaron:
- Inflación en niveles bajos
- Tipo de cambio con comportamiento estable
- Manejo prudente de las cuentas fiscales
Estas condiciones contribuyeron a reducir la volatilidad económica y a mejorar las expectativas de los agentes económicos, favoreciendo la ejecución de proyectos de inversión.
Demanda interna y empleo formal
El especialista indicó que la recuperación gradual de la demanda interna reforzó este proceso. El consumo mostró señales de fortalecimiento y el empleo formal privado registró una evolución positiva, consolidando un círculo virtuoso entre inversión, crecimiento económico y generación de empleo.
Riesgos hacia el 2026 y estabilidad institucional
No obstante, el escenario hacia el 2026 enfrenta desafíos relevantes. El inicio del ciclo electoral introdujo un componente de incertidumbre política y social que puede afectar la toma de decisiones de inversión.
En este contexto, la estabilidad jurídica y la predictibilidad regulatoria adquieren un rol determinante. Los cambios frecuentes en el marco normativo tienden a elevar el riesgo percibido y a postergar proyectos.
Financiamiento como factor clave
Vásquez consideró que un elemento central en este análisis es el financiamiento de la inversión. Más allá de la existencia de iniciativas productivas, la disponibilidad y el costo del capital resultan decisivos para su ejecución.
Desde el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima (IEDEP-CCL), se advirtió que los episodios de inestabilidad afectan primero a los flujos financieros. Su jefe, Óscar Chávez, precisó que “lo primero que se resiente ante la inestabilidad política no es la inversión, sino el financiamiento que la hace posible”.
Sectores que impulsan la inversión privada
En términos sectoriales, la minería se mantuvo como uno de los principales motores de la inversión privada, respaldada por precios internacionales favorables y una cartera de proyectos en desarrollo y exploración.
A este desempeño se sumaron:
- La construcción, impulsada por el crecimiento del consumo de cemento y la inversión residencial
- La agroindustria, asociada a la ampliación de la frontera agrícola
- Los proyectos de infraestructura, especialmente bajo esquemas de asociaciones público-privadas
Asimismo, se identificaron oportunidades en los servicios modernos y en la manufactura orientada a la exportación, particularmente en el marco de las zonas económicas especiales, cuya consolidación normativa será determinante para atraer nuevas inversiones productivas.
Competitividad y sostenibilidad del crecimiento
La sostenibilidad del crecimiento de la inversión privada dependerá de la capacidad del país para mejorar su competitividad. Entre los factores clave se encuentran la reducción de trámites, el fortalecimiento institucional, la mejora de la productividad laboral y la incorporación de tecnología en los procesos productivos.
Perspectivas finales
El repunte de la inversión privada confirmó el inicio de un nuevo ciclo expansivo, sustentado en fundamentos macroeconómicos sólidos y en un entorno externo favorable. Sin embargo, su sostenibilidad en el 2026 estará condicionada por la estabilidad política, la predictibilidad jurídica y la preservación de las condiciones financieras.
En un contexto preelectoral, el principal riesgo no radica en la ausencia de oportunidades de inversión, sino en una posible retracción del financiamiento, factor determinante para ejecutar proyectos y ampliar el crecimiento potencial del país.
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