Los centros logísticos avanzan hacia plataformas más inteligentes, sostenibles y flexibles
septiembre 25, 2026
Escrito por: Redacción Logística 360
Tecnología, información, eficiencia y nuevas soluciones de sostenibilidad y flexibilidad transforman los centros logísticos ante operaciones cada vez más cambiantes.

La infraestructura logística atraviesa una etapa en la que sus atributos comienzan a evaluarse más allá del espacio disponible. Ubicación, superficie y características constructivas siguen siendo determinantes, pero conviven con nuevas exigencias vinculadas con tecnología, eficiencia, sostenibilidad y capacidad de adaptación.
Para José Sáenz, gerente general de Megacentro Perú, esta evolución responde a una transformación más amplia del mercado. Desde su perspectiva, los centros logísticos deben responder a operaciones cada vez más diversas y estar preparados para incorporar tecnologías y soluciones que pueden cambiar durante la vida útil del activo.
Flexibilidad para operaciones que cambian
La diversidad de actividades que pueden concentrarse actualmente en un centro logístico plantea nuevas exigencias al diseño de la infraestructura. E-commerce, cross-docking y manufactura ligera pueden requerir condiciones diferentes y modificar sus necesidades a medida que evolucionan.
Sáenz considera que esta diversidad hace que la flexibilidad sea una característica cada vez más relevante. Una infraestructura debe poder acompañar cambios en los procesos, la incorporación de automatización y la adopción de nuevas tecnologías, sin que sus condiciones originales se conviertan en una limitación.
«La robótica se puede implementar, pero requiere ciertos niveles de planitud y características específicas del piso. Si no se consideran desde el inicio, finalmente no se podrán implementar estas soluciones», explica el ejecutivo.
La infraestructura como fuente de información
La incorporación de tecnología también está modificando la cantidad y el tipo de información que puede generar una infraestructura logística. Sensores y sistemas de captura de datos permiten registrar movimientos y determinados comportamientos de la operación.
Actualmente, se incorporan sensores para registrar automáticamente los ingresos y salidas mediante lectura de placas. El sistema agiliza los accesos y genera información sobre la actividad desarrollada dentro del centro.
«La información es súper potente e importante para nuestros clientes, porque permite saber si su actividad económica está operando de forma regular y segura», sostiene.

Sostenibilidad: de la certificación a los indicadores de gestión
La sostenibilidad constituye uno de los ámbitos en los que Sáenz observa una transformación relevante en el mercado logístico. Desde su perspectiva, el cambio está en que estos criterios comienzan a integrarse a la gestión de los activos y a evaluarse mediante resultados concretos.
Uno de los resultados señalados por Sáenz es un ahorro de 20% en el uso de agua entre la operación de la compañía y la de sus clientes. También se trabaja con la medición de la huella de carbono para conocer el desempeño de los activos y orientar acciones de mejora.
En esa misma línea, la generación de energía renovable adquiere un papel relevante dentro de la estrategia de sus activos. Las superficies de los techos se utilizan para desarrollar proyectos de energía solar y aumentar la autonomía energética de los centros. Actualmente se cuenta con un centro con un alto porcentaje de suministro eléctrico mediante autogeneración y se viene implementando un proyecto para extender esta capacidad al resto de la red.
«Definitivamente, la sostenibilidad ya pasó de ser un gesto a convertirse en indicadores de gestión concretos que generan retorno y rentabilidad», afirma.
Diseño y valor futuro del activo
Para el gerente general, la evolución de los centros logísticos también obliga a considerar el impacto de las decisiones de diseño sobre el desempeño futuro de la infraestructura.
Los procesos de certificación desarrollados también han permitido identificar mejoras en activos existentes. Sin embargo, la visión de Sáenz apunta a incorporar progresivamente estos criterios desde el origen de las nuevas construcciones, de manera que la eficiencia no dependa exclusivamente de intervenciones posteriores.
«Estos activos, que incorporan factores de mayor eficiencia desde su diseño, son activos que tienen mayor valor en el tiempo», sostiene.
Una infraestructura que acompaña el crecimiento
La relación entre infraestructura y operación constituye otro aspecto de esta evolución. Según sostiene Sáenz, las necesidades de una empresa pueden cambiar a medida que aumenta su actividad, modifica sus procesos o incorpora nuevos canales de distribución.
Cuando las empresas crecen junto con Megacentro, pueden surgir nuevas necesidades de infraestructura, como el desarrollo de centros adicionales. En ese proceso, y durante la vigencia de los contratos, se identifican oportunidades para optimizar las operaciones y elevar su eficiencia.
Un nuevo activo para la última milla
Actualmente, la empresa cuenta con alrededor de 250.000 m² disponibles para el mercado, en un contexto de alta ocupación, y desarrolla nuevos proyectos en Lima.
De acuerdo con Sáenz, 50% de esos nuevos proyectos está justificado por el crecimiento de clientes actuales.
Uno de los proyectos que prepara está prácticamente listo para salir al mercado. Se trata de un activo orientado a operaciones de última milla y ubicado en una zona céntrica del Cercado de Lima.
El centro contará con altura, nivel de piso, red y detectores de incendio, sistemas de sensores y flexibilidad para recibir distintos tipos de operaciones. La compañía espera comunicar próximamente su lanzamiento.

Del espacio físico al activo estratégico
Los cambios descritos convergen en una transformación de la función que puede cumplir un centro logístico.
Para Sáenz, la evolución del mercado apunta hacia activos capaces de combinar infraestructura, tecnología, eficiencia y servicios para responder a operaciones cada vez más exigentes.
El desafío futuro está en la capacidad de anticiparse a operaciones que todavía no existen. Nadie puede saber con exactitud cómo funcionarán determinadas actividades dentro de cinco o diez años, sostiene.
Desde su perspectiva, esa incertidumbre hace necesario que los centros estén preparados para incorporar nuevas tecnologías, sistemas autónomos y robótica sin que sus características originales se conviertan en una barrera.
«Yo veo clientes más exigentes, pero que van a confiar cada vez más en las propuestas de estos condominios logísticos, que no solamente ofrecerán infraestructura, sino también altos niveles de conectividad y autonomía», refiere.
La lectura de Sáenz plantea, en conjunto, una evolución desde el centro logístico entendido como espacio físico hacia un activo capaz de adaptarse a la operación, incorporar tecnología, gestionar recursos y conservar su valor frente a cambios futuros.
Lee el reportaje completo en la nueva edición de Logística 360 Perú, págs. 92-96: https://logistica360.pe/nuestras-ediciones/
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