La congestión vehicular en Lima cuesta 2.4% del PBI nacional al año

agosto 11, 2026

Escrito por: Redacción Logística 360

El BCRP estimó en 2024 que la congestión en Lima equivale a 2,4% del PBI, considerando combustible adicional y horas perdidas.

El costo anual de la congestión vehicular en Lima representa alrededor del 2.4% del PBI nacional, según una estimación del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) de 2024. De ese total, aproximadamente 0.4% del PBI corresponde al gasto adicional en combustible durante las horas de tráfico —equivalente a 3,300 millones de soles al año—, mientras que cerca de 20,000 millones de soles se originan en el valor económico de las horas de trabajo perdidas en los desplazamientos.

Otros estudios han advertido sobre consecuencias similares: Calatayud et al. (2021) calcularon que las pérdidas por congestión en ciudades de América Latina y el Caribe oscilan entre 0.5% y 1.1% del PBI, y Gómez-Lobo et al. (2022) estimaron que reducir apenas 5% el exceso de tiempo de viaje elevaría la productividad en 0.5% del PBI en trece urbes latinoamericanas.

Ante este escenario, Alberto Morisaki, gerente de Operaciones y Analítica de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), subrayó que la congestión no solo genera retrasos, sino que consume más combustible, destruye horas productivas y deteriora la competitividad del país.

Velocidades críticas y pérdida de más de ocho días al año en el tráfico

Este problema estructural de movilidad provoca que los ciudadanos limeños pierdan más de ocho días al año. De acuerdo con cifras de la firma privada TomTom consolidadas entre el inicio de 2026 y el 3 de agosto de este año, Lima se mantiene entre las capitales latinoamericanas con menor velocidad de circulación.

En la hora punta matutina (8:00 a. m. de los días laborables), la velocidad promedio en la capital se ubicó en 14.74 km/h —por debajo de Ciudad de México (17.82 km/h), Bogotá (16.57 km/h) y Santiago de Chile (18.72 km/h)—, mientras que en el ámbito nacional Arequipa registró 16.13 km/h y Trujillo, 16.99 km/h.

La situación empeora en la hora punta nocturna (6:00 p. m.), cuando la velocidad promedio en Lima cae a 12.62 km/h frente a los 14.80 km/h de Ciudad de México, 13.84 km/h de Bogotá y 16.22 km/h de Santiago, con registros locales de 14.11 km/h en Arequipa y 14.05 km/h en Trujillo. En este mismo horario, Lima tocó su piso anual con apenas 11.3 km/h.

Morisaki advirtió que estos datos reflejan una red vial que opera durante horas cerca de sus límites de saturación, recordando además que el TomTom Traffic Index 2025 —elaborado a partir de más de 3.65 billones de kilómetros recorridos en 500 ciudades de 62 países— ubicó a Lima como la ciudad con mayor cantidad de horas perdidas en el tráfico a nivel global, con cerca de 195 horas anuales por conductor por delante de Dublín, Ciudad de México y Bucarest, y que ya en 2025 la capital ocupó la segunda posición regional (superada únicamente por Barranquilla) y se situó entre las cinco más lentas del mundo.

Frente a posturas que discuten el impacto de los feriados en la productividad, el ejecutivo enfatizó que no se puede ignorar este costo cotidiano que resta competitividad a la ciudad.

Causas estructurales: desajuste entre parque automotor y déficits viales

El origen de esta crisis vial radica en un desfase profundo entre el crecimiento del parque automotor y el desarrollo de la infraestructura. El BCRP detalló que la densidad vehicular por kilómetro de red vial en Lima creció de 1,113 vehículos en 2015 a 1,387 en 2023. A ello se suman deficiencias estructurales señaladas por la AAP, tales como una planificación urbana rezagada, semáforos desincronizados sin capacidad de adaptación al tráfico real, escasa integración de rutas de transporte público, informalidad en servicios de combis, cústeres y colectivos, y un parque vehicular antiguo respaldado por revisiones técnicas poco rigurosas.

Esta combinación genera una circulación lenta y vulnerable ante fallas mecánicas. Morisaki sostuvo que el problema no se resolverá atacando una sola causa, sino abordando de manera conjunta la infraestructura, la planificación, la informalidad, la fiscalización y la antigüedad vehicular.

Hacia una estrategia integral de movilidad urbana

Para superar este escenario, la AAP propone avanzar hacia una estrategia integral de movilidad que evite intervenciones aisladas y logre resultados medibles. Entre las principales medidas figuran la instalación de semáforos inteligentes y sincronizados que respondan en tiempo real, el reordenamiento de rutas y paraderos de transporte público, la expansión de sistemas BRT como el Metropolitano junto con sus alimentadores y corredores complementarios, y el fortalecimiento de la fiscalización para frenar la invasión de carriles exclusivos y combatir la informalidad.

Asimismo, se plantea ordenar los servicios de tramos cortos de mototaxis en zonas periféricas, facilitar la transición hacia la formalidad, e implementar una política de chatarreo para renovar la flota bajo estándares estrictos de seguridad y ambientalismo, apoyada por inspecciones técnicas más rigurosas. La experiencia de Bogotá y Santiago demuestra que la inversión sostenida en sistemas BRT, la integración del transporte y la fiscalización logran contener el deterioro de la velocidad, confirmando que Lima urge de una política de movilidad sostenida en el tiempo para proteger su productividad, su competitividad logística y la calidad de vida de sus ciudadanos.

Si te gustó...¡Compártelo!