La automatización transforma funciones y redefine el talento logístico
septiembre 25, 2026
Escrito por: Redacción Logística 360
La IA y otras tecnologías reducen tareas repetitivas y dan mayor peso al análisis, la creatividad y la toma de decisiones.

La automatización está modificando las funciones dentro de la logística y, con ello, el tipo de talento que necesitan las empresas. La inteligencia artificial, la gestión de datos y otras herramientas reducen tareas manuales y repetitivas, pero también elevan la importancia del análisis, la toma de decisiones y las competencias personales. El cambio, sin embargo, no avanza al mismo ritmo en todas las organizaciones. Su impacto depende del nivel tecnológico, los costes, la infraestructura, la formalidad y la capacidad de las empresas y profesionales para adaptarse.
De las tareas manuales al análisis de la operación
Para Emile Avalo Echeverria, Especialista Senior de Cadena de Suministro y Supply Chain Manager, la principal transformación del talento está en la velocidad con la que debe aprender. Las herramientas tecnológicas evolucionan con rapidez y obligan a los profesionales a mantener una capacidad de adaptación permanente.
En este escenario, la automatización puede reducir determinadas posiciones vinculadas con tareas de asistencia y procesamiento manual. La experiencia del especialista en sectores como retail, comercio electrónico y consumo masivo muestra una evolución hacia perfiles con mayor capacidad analítica.
La diferencia está en qué ocurre después de automatizar la elaboración de reportes o informes. Con la información disponible de forma más directa, el valor del trabajador se desplaza hacia la interpretación de los indicadores, la identificación de desviaciones y la búsqueda de sus causas. También adquieren mayor relevancia la experiencia y la creatividad para plantear mejoras.
Santiago Plaza Battistini, gerente general de NEXTPLACEMENT, plantea una perspectiva distinta sobre la magnitud de esta transformación. A su juicio, el efecto de la inteligencia artificial sobre el talento depende del nivel de tecnología que tenga cada organización.
Sustitución de funciones y transformación de roles
La preocupación por la pérdida de puestos de trabajo no tiene una única respuesta para ambos expertos. Avalo considera que la automatización efectivamente sustituye funciones, pero esa sustitución puede abrir espacio para responsabilidades diferentes dentro de la misma organización.
La evolución que observa apunta a una reducción de actividades manuales y repetitivas. La elaboración de informes, la organización de determinados datos y otras tareas operativas pueden ser asumidas por herramientas tecnológicas. El profesional queda entonces ante funciones que requieren interpretar información y decidir qué hacer con ella.
Desde esa perspectiva, la automatización no elimina el componente humano de la gestión logística. Cambia el lugar donde ese componente aporta valor. El análisis de indicadores, la identificación de problemas, la creatividad, la toma de decisiones y la comunicación pasan a ocupar una posición más importante.

“La IA viene a llevarse nuestras funciones manuales repetitivas, para dejarnos la parte analítica, y de toma de decisiones. Creo que el manejo de ciertas competencias soft en los perfiles logísticos toma mayor protagonismo”, señala Avalo.
El proceso también está condicionado por la infraestructura, los costes de entrada y las certificaciones asociadas a las estructuras tecnificadas. Por ello, antes de incorporar una tecnología, las empresas deben evaluar si su adopción responde a las características del negocio, si existe una exigencia regulatoria u operativa y cuál es el ritmo de adopción entre clientes, proveedores y otros actores.
Las competencias que ganan peso
La transformación tecnológica cambia también las capacidades que las empresas necesitan. Para Avalo, el aprendizaje continuo deja de ser una competencia complementaria y se convierte en una condición para mantenerse vigente.
El profesional debe estar dispuesto a aprender, desaprender y volver a aprender. También necesita capacidad para incorporar herramientas nuevas con rapidez y adaptarse a modificaciones constantes en la forma de trabajar.
“En el entorno logístico se necesitan perfiles que tengan una rutina de aprendizaje continuo, que puedan desaprender y volver a aprender. La competencia de aprendizaje al vuelo se vuelve más relevante por la velocidad con que aparecen las nuevas herramientas y, definitivamente, por la adaptación constante al cambio”, explica Avalo.
El reto peruano: preparar talento para lo que todavía no existe
La reconversión profesional no depende únicamente de los trabajadores. Las empresas y las instituciones educativas también tienen que responder a un entorno cuyo desarrollo tecnológico resulta difícil de anticipar.
Avalo sitúa allí uno de los principales desafíos para el sistema educativo peruano: formar personas capaces de desenvolverse ante tecnologías y funciones que todavía no pueden definirse con precisión.
“Creo que el principal reto es preparar talento para lo que no se conoce, lo que no sabemos que existirá. Se necesitan perfiles que construyan algo que hoy aún no podemos imaginar”, sostiene.
Desde su perspectiva, las mallas curriculares deberían dar mayor espacio a las competencias blandas, al aprendizaje continuo y al pensamiento crítico. El objetivo no sería formar únicamente para las herramientas existentes, sino desarrollar capacidades que permitan responder cuando esas herramientas cambien.

Plaza introduce otras dificultades vinculadas directamente con el contexto en el que opera la logística peruana. Identifica la formalidad y la seguridad como problemas centrales, junto con las condiciones de la infraestructura logística, urbana y vial.
Ese entorno también genera una experiencia profesional particular. Los técnicos y profesionales deben resolver problemas con recursos limitados y responder ante situaciones complejas. La experiencia adquiere así un peso importante, aunque Plaza considera que no debe existir una separación entre experiencia y formación académica.
“La realidad es que la académica te da metodología, tecnología y estructura, entonces debe haber un balance entre ambos, además, está el manejo de conflicto y la tolerancia al fracaso que cada vez vemos menos personas con disposición a tener esa experiencia”, señala.
Tecnología y capital humano: una relación que se redefine
El avance de la inteligencia artificial y la robótica plantea finalmente una cuestión de equilibrio. Para Avalo, tecnología y capital humano no son elementos contrapuestos. La automatización puede asumir actividades repetitivas y operacionales, mientras que las personas mantienen funciones asociadas con la creatividad, las decisiones y la comunicación.
La consecuencia que proyecta es una transformación progresiva del perfil logístico. El profesional tendría una orientación más ejecutiva y analítica y utilizaría la innovación tecnológica como una herramienta para desarrollar su trabajo.
La automatización, así, no define por sí sola el futuro del talento logístico. Su impacto está ligado al nivel de adopción de cada empresa, a las condiciones del mercado, a la formación profesional y a la capacidad de las personas para adaptarse a funciones que evolucionan. En ese proceso, el reto está en desarrollar perfiles capaces de trabajar con tecnología sin dejar de aportar aquello que las herramientas no resuelven por sí mismas: análisis, criterio, creatividad, liderazgo, comunicación y capacidad de decisión.
Lee el artículo completo en la nueva edición de Logística 360 Perú, págs. 24-28: https://logistica360.pe/nuestras-ediciones/
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