Última milla en Perú: El eslabón más costoso y estratégico de la logística urbana
abril 6, 2026
Escrito por: Redacción Logística 360
La distribución final puede representar hasta el 50% del costo logístico. Congestión, inseguridad y falta de estandarización obligan a rediseñar la operación en ciudades cada vez más complejas.

La última milla ha dejado de ser el tramo final del transporte para convertirse en el eje central de la estrategia logística. En el Perú, donde las ciudades crecen con dispersión urbana, infraestructura limitada e informalidad, la entrega de pedidos ya no depende solo de recorrer distancias, sino de gestionar variabilidad, riesgos y una demanda creciente de inmediatez.
De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, la congestión urbana en América Latina incrementa los costos logísticos hasta en 30%, con mayor impacto en la distribución de última milla. A la vez, la Cámara Peruana de Comercio Electrónico reporta un crecimiento sostenido de dos dígitos en el comercio electrónico, lo que intensifica la presión sobre los tiempos de entrega.
En este contexto, especialistas del sector analizan la eficiencia, los costos y el rediseño operativo de la última milla en ciudades peruanas.
Ciudades imprevisibles y realidades logísticas fragmentadas
El principal desafío de la última milla en el Perú no es únicamente urbano, sino estructural. El país combina distintas realidades logísticas que obligan a adaptar la operación según región, densidad y condiciones locales.
Martin Oliveros, jefe de almacén y despacho en Hortus, señala: “Considero que el principal desafío en Perú para la UM (última milla) es la heterogeneidad operativa entre regiones. El país combina varias realidades logísticas con distintas complejidades”.

Entre los factores críticos identifica congestión en capitales regionales, infraestructura limitada en ciudades intermedias, complejidad geográfica en zonas andinas y amazónicas, además de informalidad en la distribución urbana y falta de estandarización regulatoria.
También advierte que el crecimiento del comercio electrónico ocurre en ciudades donde la red logística aún está en desarrollo. “El reto no solo es la UM urbana, sino la conectividad. La eficiencia no solo depende de la optimización de rutas, sino de cómo se integra la red logística nacional con la realidad local de cada ciudad”, sostiene.
Desde una mirada operativa, Luis Peña, gerente nacional de operaciones CBC Perú, enfatiza la productividad en entornos variables: “Desde el punto de vista de última milla en Perú, considero que el reto no es solo ‘llegar al destino’, el reto es llegar con productividad en ciudades donde la variabilidad manda.”
A ello suma riesgos de seguridad, congestión, restricciones de descarga y direcciones no estandarizadas como factores que elevan costos.
Cynthia Rivera, experta en optimización del supply chain de última milla, añade que la expansión desordenada de las ciudades impacta directamente en costos y eficiencia, en un contexto donde la infraestructura no crece al mismo ritmo que la demanda logística. Advierte además que la variabilidad del tiempo de transporte en ciudades como Lima afecta la predictibilidad de los puntos de entrega.

El costo invisible: minutos perdidos y primera entrega efectiva
La última milla puede representar hasta el 50% del costo logístico total. Así lo indica Oliveros: “La UM puede representar hasta el 50% del costo logístico. Dentro de los factores más críticos son el transporte, mano de obra, tiempos improductivos, reintentos y devoluciones”.
Sin embargo, el impacto más relevante no siempre es visible. Peña lo resume así: “En última milla, el costo real se contabiliza en los minutos perdidos”.
Más allá del transporte y la mano de obra, los tiempos improductivos, reprogramaciones y reintentos afectan directamente la rentabilidad.
En este escenario, la eficiencia se centra en la primera entrega efectiva. Oliveros precisa: “La clave de hoy no solo está enfocado en los costos, sino en optimizar la ‘primera entrega efectiva’. Esto solo puede ser posible con una planificación adecuada y uso de datos”.
Reducir reintentos impacta en combustible, horas hombre y satisfacción del cliente.
Microsegmentación y arquitectura de servicio
Uno de los errores recurrentes es replicar modelos sin considerar la realidad local. Peña advierte: “Al diseñar la última milla, el error típico es copiar un modelo ‘de manual’”.

El diseño debe basarse en densidad de entrega, variabilidad por zona y costo de servicio por segmento. No todos los envíos requieren la misma promesa de velocidad.
Oliveros refuerza esta idea: “La UM no se diseña desde el transporte, esto se define desde la estrategia de servicio”.
Esto implica segmentación de clientes, diseño de red logística, consolidación de carga y alineación entre promesa comercial y capacidad operativa.
Red urbana y proximidad: menos viajes largos, más nodos
La dispersión urbana en el Perú ha incrementado la distancia entre puntos de entrega sin una expansión equivalente de infraestructura logística.
Peña propone un rediseño de red: “Rediseño de red urbana, buscar más cercanía con microhubs/cross-docks urbanos cuando la densidad lo justifica. Menos ‘viajes largos’ desde un único CD para cumplir promesas urbanas”.
Los microhubs permiten mayor densidad por ruta y reducción de tiempos.

En la misma línea, Franjo Naccha, jefe de logística de MEPSA, sostiene: “La descentralización inteligente a través de micro hubs urbanos ubicados en zonas de alta densidad de demanda… reduce recorridos extensos, mejora tiempos de respuesta y disminuye el impacto de entregas fallidas”.
Este enfoque responde a la necesidad de acercar inventario al consumidor final, especialmente en contextos de entrega same day.
Tecnología: de tracking a orquestación
La transformación tecnológica ha evolucionado del seguimiento de pedidos a la orquestación integral de la operación. Peña señala: “La tendencia es pasar de ‘tracking’ a orquestación”.
Entre las herramientas clave se incluyen TMS, optimización de rutas, telemática, analítica operativa y comunicación automatizada.
Oliveros complementa: “Están apostando por TMS con optimización dinámica de rutas, integración ERP–TMS, tracking en tiempo real y analítica predictiva para reducir variabilidad y mejorar la ‘primera entrega efectiva’”.
Rivera agrega que la digitalización también incluye torres de visibilidad en tiempo real y plataformas integradas que conectan operadores, controladores y clientes.
Seguridad y gestión del riesgo

El entorno urbano incorpora riesgos adicionales. Peña destaca la necesidad de incorporar seguridad en el diseño logístico: “Gestión de riesgo y seguridad, evaluar el diseño de rutas/horarios, geocercas, políticas de parada, perfil de carga, y protocolos de incidentes”.
Estos factores impactan directamente en costos operativos y niveles de servicio, debido a restricciones horarias, rutas alternas o medidas de seguridad.
Productividad sobre velocidad
Una conclusión transversal es que la rapidez no siempre implica eficiencia.
Peña lo resume: “La medición del NPS/SLA, entregar rápido tiene un mayor costo; por ello, el costo se gestiona por segmentos de servicio”.
La sostenibilidad del modelo depende de equilibrar velocidad, densidad y rentabilidad por tipo de entrega.
Una nueva lógica logística
La última milla en el Perú enfrenta una combinación de factores: crecimiento del comercio electrónico, ciudades dispersas, infraestructura desigual y mayor exigencia del consumidor.
La respuesta no se limita a incrementar flotas o recursos, sino a rediseñar la arquitectura de servicio, segmentar la operación, reducir reintentos y usar datos para decisiones en tiempo real.
En este contexto, cada minuto improductivo impacta directamente en los costos. La última milla ya no es el final de la cadena logística: es el punto donde se define la rentabilidad del negocio y la experiencia del cliente.
Lee el artículo completo en la edición 57 de Logística 360 Perú, págs. 115-119: https://logistica360.pe/nuestras-ediciones/
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