Los mercados que Perú podría impulsar con su próxima agenda de TLC

julio 31, 2026

Escrito por: Redacción Logística 360

Nuevos acuerdos comerciales aparecen como una de las prioridades para ampliar oportunidades externas.

El engranaje logístico del comercio exterior peruano se enfrenta a un punto de inflexión estratégico debido al estado de sus acuerdos comerciales. Mientras el país consolida una red de 24 tratados de libre comercio que conectan con 59 economías y respaldan más del 90% de las exportaciones, según Gabriel Arrieta, jefe de Estudios Económicos e Inteligencia Comercial de ADEX —impulsadas recientemente por la entrada en vigor del TLC con Guatemala el pasado 1 de julio para abrir un mercado potencial de US$ 104 millones—, la atención operativa de la cadena de suministro se concentra en los convenios que continúan pendientes de implementación formal.

La agenda de acuerdos por implementar y su impacto en la distribución

El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) sitúa en esta lista de espera al TLC con Brasil, el TLC con Tailandia, el Acuerdo de Libre Comercio (ALC) con Hong Kong (firmado en noviembre del 2024 y ratificado en julio de este año, pero aún sin fecha de vigencia) y el Acuerdo Integral de Asociación Económica con Indonesia. Cabe recordar que el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) quedó trunco tras la salida de Estados Unidos y evolucionó al CPTPP.

Para los flujos de distribución internacional, ComexPerú señala que tanto el acuerdo con Hong Kong como el de Indonesia generarán oportunidades específicas para las exportaciones de pesca no tradicional, abarcando los productos pesqueros congelados. En paralelo, la optimización del TLC con China permitirá mejorar los aspectos en materia aduanera, de intercambio y de cooperación, optimizando los procesos normativos y de despacho.

El imperativo comercial de destrabar el tratado con la India

Fuera de estos bloques en fase de cierre, Arrieta consideró que el principal reto comercial que heredará el Gobierno de Keiko Fujimori será culminar la negociación del TLC con la India. Las conversaciones comenzaron en el 2017, sufrieron pausas y fueron reactivadas recientemente, registrando exportaciones peruanas hacia ese destino por US$ 6,528 millones durante el 2025 (un crecimiento del 37.7% impulsado por la mayor demanda de minerales como oro, cobre, estaño y barras de plata).

Rafael Zacnich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú, respaldó este análisis destacando el potencial agroindustrial para granos andinos y el beneficio del intercambio tecnológico. Zacnich advirtió que, ante la complejidad de los negociadores de la India, la voluntad política y el tecnicismo son claves para destrabar el proceso, señalando que la herramienta es urgente porque Chile ya cuenta con un acuerdo similar desde hace años y el Perú necesita competir en igualdad de condiciones en ese mercado.

Negociaciones en curso, nuevos mercados y el desafío del conocimiento normativo

A este escenario se suman otras negociaciones activas, como el acuerdo con Emiratos Árabes Unidos (que acumula tres rondas sin gran complejidad y busca tasas cero o menos aranceles con foco en agro y pesca para aprovechar su elevado PBI per cápita), la ampliación del Acuerdo de Complementación Económica con Uruguay, estudios de factibilidad iniciados con Marruecos, y los procesos que quedaron en etapa de negociación con Turquía (suspendido hace años pero valorable por interés político), El Salvador, Nicaragua y el Acuerdo de Comercio de Servicios (TISA) con 23 miembros de la OMC.

Ambos especialistas identificaron un alto potencial en economías del Golfo Pérsico como Kuwait y Qatar, de alto poder adquisitivo, además de economías en desarrollo como Egipto, ideales para la industria de medicamentos veterinarios y superfoods como arándanos y camu camu, sirviendo como gatilladores para futuras inversiones en la agroindustria.

No obstante, Arrieta advirtió un desafío estructural crítico: ampliar la red de acuerdos no bastará si las empresas carecen del conocimiento necesario para acceder a las preferencias arancelarias, interpretar las reglas de origen y gestionar adecuadamente los beneficios contemplados en las herramientas ya disponibles.

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