Gestión de residuos en almacenes: eficiencia y sostenibilidad

octubre 10, 2025

Escrito por: Redacción Logística 360

La gestión de residuos en almacenes se vuelve estratégica, mejora eficiencia, reduce costos, protege el ambiente y potencia competitividad empresarial.

La presión regulatoria, la exigencia de mercados internacionales y la necesidad de optimizar costos han colocado la gestión de residuos en los almacenes en el centro de la agenda empresarial. Lo que antes se consideraba una tarea operativa secundaria, hoy es un factor clave para la eficiencia y la sostenibilidad de toda la operación. En un contexto donde los almacenes son nodos críticos de la cadena de suministro, su manejo de residuos define competitividad y capacidad de adaptación.

Víctor Ángel Villa Perea, líder con más de 20 años de experiencia en Operaciones, Supply Chain Management y Gestión Integral de Residuos, sostiene: «La gestión de residuos en los almacenes ha dejado de ser un aspecto secundario para convertirse en un eje estratégico. El aumento de la fiscalización, la presión de mercados que exigen prácticas sostenibles y el potencial de ahorro y optimización operativa han elevado este tema a una prioridad en la agenda logística».

Un almacén saturado de residuos dificulta el flujo de procesos, incrementa los costos de transporte y limita la optimización de espacios. Además, la disposición inadecuada genera emisiones, contamina suelos y desperdicia materiales aprovechables. «Hoy la eficiencia logística y la sostenibilidad deben caminar juntas», subraya Villa Perea.

Estado actual en Perú: avances y limitaciones

En el ámbito nacional, la gestión de residuos ha avanzado, aunque todavía difiere de estándares internacionales. La Hoja de Ruta Nacional hacia la Economía Circular promueve financiamiento y alianzas público-privadas para proyectos de valorización y reciclaje. «Muchas empresas ya han empezado a segregar, trabajar con operadores autorizados y hasta a medir su huella ambiental», comenta Villa Perea.

No obstante, persisten limitaciones:

«Como país, estamos en una fase de transición. Lo positivo es que ya no se ve la gestión de residuos como un requisito normativo, sino como una oportunidad de mejora continua», afirma.

Retos para implementar prácticas sostenibles

Entre los obstáculos destacan los costos iniciales para acondicionar áreas, capacitar al personal y digitalizar procesos; la resistencia cultural; la burocracia asociada a permisos; y la falta de infraestructura externa en regiones con escasez de valorizadores.

Villa Perea explica: «Las empresas líderes ya entienden que la inversión se recupera con la valorización de materiales, la reducción de costos de disposición y la preferencia del cliente». La capacitación permanente y la integración de indicadores ambientales permiten que la sostenibilidad deje de ser un costo y se convierta en un recurso que aporta valor.

Víctor Ángel Villa Perea, líder con más de 20 años de experiencia en Operaciones, Supply Chain Management y Gestión Integral de Residuos.

Ventaja competitiva de una gestión eficiente

Los beneficios son claros: «En costos, por ejemplo, el cartón, plástico y metal reciclados pueden representar ingresos adicionales, reduciendo gastos de disposición final y viajes realizados», ejemplifica Villa Perea.

El cumplimiento de estándares ambientales fortalece la reputación empresarial y facilita contratos con clientes internacionales: «Muchas cadenas globales solo contratan proveedores con estándares ambientales claros. Cumplir con estas exigencias abre puertas a contratos de mayor valor». Además, la sostenibilidad reduce la exposición a cambios regulatorios y mejora la capacidad de adaptación. «La sostenibilidad no es solo una responsabilidad social, es también un activo estratégico que posiciona a las empresas en un nivel más competitivo».

Oportunidades para transformar los almacenes

La economía circular permite convertir residuos en insumos para otras industrias, como:

  • Pellets de plástico.
  • Papel reciclado.
  • Combustibles alternativos (CDR).

El reciclaje y la valorización reducen la dependencia de rellenos sanitarios y promueven alianzas con plantas especializadas. La logística inversa permite recuperar empaques y pallets, mientras que compactadores y densificadores disminuyen el volumen transportado. La digitalización asegura trazabilidad y credibilidad en reportes ambientales.

«Los almacenes tienen hoy la oportunidad de pasar de ser generadores de pasivos a convertirse en centros de eficiencia ambiental y logística, reduciendo su huella y generando valor para toda la cadena», concluye Villa Perea.

Lee el artículo original en la edición 55 de la revista Logística 360, págs. 40-42: https://logistica360.pe/nuestras-ediciones/

Si te gustó...¡Compártelo!