VUCE 2.0 y despacho anticipado redefinen la gestión aduanera
septiembre 29, 2026
Escrito por: Redacción Logística 360
La digitalización, interoperabilidad y anticipación buscan una gestión más ágil, trazable y predecible para los operadores de comercio exterior.

La gestión aduanera peruana atraviesa una transformación que va más allá de sustituir documentos físicos por trámites digitales. La evolución hacia el despacho anticipado, la interoperabilidad entre entidades y herramientas como la VUCE 2.0 apunta a una operación de comercio exterior donde la información pueda circular antes de que llegue la mercancía y permita tomar decisiones con mayor anticipación.
Para Jackeline Guadalupe Serrano Aguirre, jefa de Logística de Kahan Licores, y Jesús Ysrael Calderón Baza, especialista en Comercio Exterior y representante aduanero, el siguiente desafío consiste en consolidar esa transformación mediante procesos conectados, gestión de riesgos, trazabilidad y una utilización más eficiente de los datos.
De los expedientes físicos a la gestión digital
Serrano explica que el proceso de facilitación y modernización tecnológica recibió un impulso importante entre 2018 y 2020, bajo el Programa FAST (Facilitación Aduanera, Seguridad y Transparencia). La crisis sanitaria aceleró esa evolución y obligó a desmaterializar procedimientos, reducir el uso de documentos físicos e incorporar plataformas virtuales como parte del funcionamiento habitual.
El cambio modificó la forma en que los operadores gestionan sus operaciones. De un esquema caracterizado por trámites presenciales, expedientes físicos y vistos buenos gestionados manualmente, se avanzó hacia un modelo con mayor peso de la digitalización, la facilitación y la gestión de riesgos. Según Serrano, este proceso permitió reducir tiempos operativos, costos y márgenes de error.
Calderón destaca el alcance que ha tenido esta transformación. Desde su perspectiva, la Aduana peruana se encuentra entre las más digitalizadas de Sudamérica, con casi la totalidad de sus trámites y procesos gestionados digitalmente. Las excepciones corresponden al reconocimiento físico de mercancías en canales rojos y a determinadas acciones de control extraordinarias que requieren atención presencial.
VUCE 2.0: conectar la información entre entidades
El siguiente paso planteado por la VUCE 2.0 es ampliar la integración digital más allá de una sola institución. Su propósito, según ambos expertos, está vinculado con una mayor conexión entre las entidades que participan en las operaciones de comercio exterior y con una experiencia más integrada para importadores y exportadores.
Calderón explica que la plataforma busca conectar instituciones como Aduanas, SENASA, DIGESA y SUCAMEC. El intercambio digital de información permitiría que los usuarios no tengan que entregar los mismos documentos por separado en cada entidad. A la vez, facilitaría conocer el estado de una operación sin realizar gestiones independientes ante cada organismo.
El valor de la plataforma, sin embargo, no estaría limitado a concentrar trámites en un entorno digital. Serrano plantea que la verdadera transformación depende de que las instituciones trabajen con información conectada, segura y disponible para los distintos participantes.

“Su verdadero valor estará en lograr que las diferentes entidades trabajen con información conectada y que el usuario pueda tener mayor visibilidad sobre el estado de sus trámites”, sostiene.
El despacho anticipado cambia la lógica de la operación
Dentro de esta evolución, el despacho anticipado representa una de las herramientas con mayor impacto sobre la gestión logística. Su característica principal es que permite adelantar la declaración y determinadas gestiones antes de la llegada de la mercancía. Esto cambia la lógica tradicional de esperar el arribo para comenzar las coordinaciones.
Serrano señala que esta modalidad permite revisar previamente la información de una importación y coordinar con los operadores para que, cuando la mercancía llegue al puerto, el proceso pueda continuar con mayor fluidez. El efecto no se limita al trámite aduanero, porque la anticipación también permite organizar transporte, almacenamiento y disponibilidad de productos.
Calderón observa, no obstante, que la adopción de esta modalidad también enfrenta una dificultad relacionada con las prácticas de gestión de algunos operadores. Los pagos a proveedores, por ejemplo, pueden realizarse tardíamente y afectar la posibilidad de que la liberación documentaria acompañe adecuadamente una operación anticipada.
Por ello, la Administración Aduanera continúa impulsando esta modalidad mediante la obligación de numerar anticipadamente los despachos, salvo las excepciones establecidas en la normativa. Para los importadores que ya la utilizan, determinados avances documentarios han facilitado su aplicación.
“Es importante fortalecer los canales de atención prioritarios para los despachos que han optado por usar esta modalidad, frente a los que han optado por numerar de forma diferida”, plantea Calderón.
La siguiente etapa, según Serrano, consiste en evitar que el despacho anticipado sea entendido solamente como un trámite documental previo al arribo. Su potencial estaría en integrarlo con la planificación del conjunto de la cadena logística, apoyándose en información oportuna, trazabilidad y una gestión de riesgos cada vez más predictiva.
Interoperabilidad: el reto que queda después de digitalizar
La existencia de plataformas digitales no garantiza por sí sola una operación integrada. Los entrevistados coinciden en que uno de los principales desafíos se encuentra en la coordinación entre instituciones, sistemas y usuarios.
La calidad de los datos adquiere, en este contexto, una importancia central. La información debe ser confiable, oportuna, estandarizada y segura para que pueda circular entre las instituciones involucradas. También se requiere que las personas responsables de administrar los sistemas cuenten con la capacitación necesaria.

Calderón plantea la misma necesidad desde la perspectiva de la coordinación institucional. La digitalización de una entidad pierde parte de su efecto cuando otra mantiene procedimientos manuales o solicita información que el usuario ya presentó anteriormente.
“El reto no es solamente tecnológico, sino también de coordinación y de cambio de mentalidad, tanto de las entidades del Estado como de los propios operadores de comercio exterior”, afirma.
De la digitalización a una Aduana predictiva
El uso de la información aparece como uno de los puntos de convergencia entre las perspectivas de ambos entrevistados.
Calderón considera que la Administración Aduanera puede aprovechar la información que ya posee para automatizar y simplificar procedimientos, reduciendo revisiones que no generen valor. La facilitación, en este enfoque, debe concentrarse en las operaciones que cumplen los requisitos, mientras que los recursos de control pueden dirigirse hacia aquellas que presentan mayores niveles de riesgo.
Serrano plantea que la analítica y la inteligencia artificial pueden acompañar el ciclo de la mercancía y contribuir a una gestión más predictiva. Para ello, la interoperabilidad debe permitir que la información llegue de manera oportuna a quienes intervienen en la operación.
La modernización también requiere ampliar la conexión con otros componentes de la cadena. Calderón considera necesario profundizar la integración entre Aduanas, puertos, entidades de control y operadores de comercio exterior. El objetivo es que la información pueda fluir de manera oportuna y que la operación sea más coordinada.
Competitividad con seguridad y previsibilidad
El factor tiempo ocupa un lugar central en la perspectiva de ambos especialistas sobre el futuro de la gestión aduanera. Una operación que permanece innecesariamente detenida puede generar costos de almacenamiento, transporte, demoras y otros conceptos, mientras que una operación predecible facilita la planificación de los recursos.
Por ello, Calderón considera que la modernización debe continuar orientándose hacia la automatización y simplificación de los procesos, pero acompañada por una utilización más eficiente de la información para fortalecer el control. El propósito no es eliminar los controles, sino concentrarlos donde exista un mayor nivel de riesgo.
Serrano coincide en que la modernización debe mantener un equilibrio entre facilitación, competitividad, seguridad y cumplimiento normativo. Desde su perspectiva, una Aduana más ágil debe ser interoperable, predecible y orientada a la gestión de riesgos.
El siguiente desafío, entonces, no consiste simplemente en sumar plataformas digitales. La evolución planteada por ambos especialistas apunta a conectar sistemas, instituciones y actores para que la información pueda anticiparse a la llegada de las mercancías y convertirse en una herramienta para la toma de decisiones.
“La modernización no debe quedarse únicamente en digitalizar los trámites, sino que debe buscar una integración cada vez mayor entre Aduanas, puertos, entidades de control y los operadores de comercio exterior”, señala Calderón.
Para Serrano, esa transformación integral debe permitir que la información anticipe, conecte y facilite decisiones a lo largo de la cadena, manteniendo al mismo tiempo condiciones de seguridad para los operadores. El reto de la modernización aduanera peruana queda así vinculado con la capacidad de convertir la digitalización, el despacho anticipado y la interoperabilidad en una gestión más predecible, eficiente y basada en riesgos.
Lee el artículo completo en la nueva edición de Logística 360 Perú, págs. 58-62: https://logistica360.pe/nuestras-ediciones/
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