Sin una correcta penúltima milla, es inevitable el fracaso de la última milla

By: Jorge Choque
Jun.30, 2020
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La etapa de última milla es de gran importancia por ser la encargada de finalizar uno de los objetivos de la cadena de suministro, que es satisfacer al cliente con la entrega de su producto en buenas condiciones y en el tiempo acordado. Además, es relevante porque es un proceso altamente costoso: algunos expertos estiman que puede representar el 13% hasta el 75% del total de los gastos logísticos, mientras que otros más del 50%.

Por ello, es clave que su ejecución no tenga errores que impidan un buen resultado.

La última milla es la etapa del ciclo logístico en que se hace la entrega de un pedido al cliente final. En estricto, inicia con el despacho de la mercadería en el almacén o centro de distribución, para su posterior transporte y finalmente su entrega al cliente. Su éxito no solo depende de cuán bien se gestione su proceso, sino que, además, está subordinado inevitablemente a lo que se haga en la etapa anterior: el almacenamiento o penúltima milla. 

“El meollo de la última milla es que se nutra de la penúltima milla”, dice al respecto Patricio Gajardo, el Ing. Rubén Patricio Gajardo Osorio, Máster en Logística Integral y Consultor Internacional. 

Penúltima milla

En ese sentido, es necesario asegurar que los procedimientos previos de la última milla, es decir los de almacenamiento, se hagan de manera impecable. Por ejemplo, en la etapa recepción de mercadería se tiene que verificar que los documentos coincidan con el físico; también, que los materiales estén en las condiciones adecuadas para satisfacer las necesidades del cliente final, indica. Gajardo.

Igualmente, añade el experto, se debe hacer una inspección que confirme las condiciones del producto que se recibe, para tener la certeza de la seguridad y calidad de los productos. “Debo tener la certeza de que ese producto está en buenas condiciones”, dice. 

De acuerdo con Gajardo, también es necesario dar ubicación a los productos en las posiciones asignadas y, fundamentalmente, tener un control de las existencias almacenadas para que todo el personal sepa dónde se encuentra la mercadería. “El control de inventarios es fundamental”, dijo al respecto durante el webinar organizado por ASALOG en colaboración con la revista Logística 360: “Evolución e integración de la última milla al proceso de la penúltima milla”.

“Es preferible demorar un tiempo en recibir la mercadería, definir dónde la voy a poner, y no tener después la incertidumbre de que, cuando me piden un producto, no saber dónde lo tengo y perder horas y horas buscando la mercadería”, resalta.

Asimismo, otra tarea indispensable en la penúltima milla para evitar el fracaso en la última milla, es la preparación de pedidos. Al respecto, Gajardo indica que un factor que ayuda a una mejor realización de este proceso es que previamente se haya aplicado una estiba basada en una clasificación ABC, ya que permite minimizar los recorridos al momento de hacer el picking. “Ubicar los productos de mayor rotación lo más cerca a la puerta, y los de menos rotación lejos de la puerta”, indica el experto. 

Ello ayudará a reducir los tiempos de operativa y, consecuentemente, a cumplir con la entrega de los productos en el menor tiempo posible o en el momento acordado. 

Como parte de este proceso, es también recomendable tomar en cuenta la dimensión del producto, tener los números de referencia o variedad de productos que se tiene; asimismo, tener el número de pedidos al día, “pues de alguna manera nos indica cuánta gente se necesita para operar el picking”, precisa. Así como el número de líneas de pedido, “es decir, cuántos pedidos estoy haciendo adecuadamente”, añade.

Gajardo refiere que otras tareas de almacenamiento igualmente relevantes para garantizar el éxito de la última milla, es la verificación del acondicionado, es decir que la caja sea la adecuada. Además, resalta que todo lo que se haga debe ser registrado, para generar una trazabilidad y poder tomar mejores decisiones posteriormente. “Sin registro, la operatividad no tiene razón de ser”, enfatiza. 

Todas estas actividades, bien hechas, son solo algunas de las claves para nutrir adecuadamente la última milla, de tal manera que este último proceso se haga adecuadamente: qué el producto sea entregado al cliente correcto, que pedido llegue al cliente en buenas condiciones, que el cliente reciba exactamente lo solicitado, que se le entregue en el menor tiempo posible o en el previsto; entre otros aspectos.


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