La producción de papa peruana sigue en ascenso

By: Guido Secco
May.19, 2019
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El Centro de Innovación Productiva y Transferencia Tecnológica de la papa y otros Cultivos Andinos informó que el sector papero ha reportado crecimiento por quinto año consecutivo.
Ad portas de una nueva celebración del Día Nacional de la Papa (30 de mayo), la ingeniera Celfia Obregón Ramírez, directora ejecutiva de dicho organismo, destacó que el último año, la producción y consumo de papa en el Perú han dado un salto, “pues hemos pasado de una producción de 4’766,294 toneladas por año (2017) a más de cinco millones de toneladas (5’101,489 toneladas) en 2018, lo que representa un incremento de 6.8 %, teniendo como fuente los datos de monitoreo del Ministerio de Agricultura”.

Sostuvo que dicho incremento debe estar reflejado en el consumo de papa de los peruanos, que ya estaría superando los 95 kilos per cápita.
En base a dichas cifras, en el presente año el Perú se consolida como el primer productor de papa en Latinoamérica, diferenciándose por la calidad de su producción y por su biodiversidad, que lo convierten en un producto que despierta mucha expectativa, ya que la papa, en los últimos años dejo de ser un producto exclusivamente alimenticio para convertirse en un insumo innovador para nuevas aplicaciones industriales como por ejemplo el vodka, cosméticos y otros que se están desarrollando actualmente en el país.

CONSUMO
La ingeniera Obregón recalcó que el incremento de la producción papera “tiene como principales razones el crecimiento del consumo y demanda interna. El sector papero es un sector que sigue creciendo y se ha incrementado el área cosechada en casi 11,000 hectáreas (10,837 has.). Consumimos toda la papa que producimos y, de acuerdo con las cifras de importación, aún tenemos una demanda no satisfecha por la producción nacional, lo cual hace que se tenga que importar papas procesadas”.

Señaló que los actores e inversores locales del agro no están tomando decisiones para aprovechar la potencialidad de la papa y siguen optando por importar papas procesadas de Norteamérica y Europa, cuando podría desarrollarse una agroindustria propia incrementando la productividad.