Los riesgos de la cadena de suministro… o la cadena de suministro en riesgo

¿Qué hago si no me llega la orden porque el proveedor tuvo un problema grave? Por ejemplo, si su fábrica se incendió, como le pasó a Ericsson con Philips. ¿Cómo reaccionan los diferentes miembros de la cadena de suministro frente a situaciones similares a la mencionada? ¿Estamos preparados para hacer frente a esto? ¿Es posible anticiparse y prepararse?

 

Desde ya hace unos años el tema de la fragilidad de la cadena de suministro se ha puesto de manifiesto, activando las alarmas tanto en las organizaciones como en la comunidad académica para encontrar una solución que pueda permitir brindar resiliencia a la cadena, o sea dotar a la cadena de la capacidad de reponerse lo más pronto y con el menor impacto posible frente a una situación que potencialmente puede provocar la caída de la cadena, ya sea total o parcialmente.

Quizás la principal razón de lo que se está viviendo es que las cadenas de suministro han sido diseñadas buscando la optimización de sus procesos, y bajo un escenario donde estas situaciones no se presentan, y algunos de estas decisiones de diseño solo introducen potenciales problemas; por ejemplo, la decisión de un proveedor único es un riesgo, si bien es una decisión que permite mejorar ciertos procesos también hace crecer el riesgo frente a cualquier problema que pueda tener ese proveedor.

Situaciones así podemos encontrar en todas las operaciones y procesos de la cadena, por ejemplo en el diseño mismo, en el suministro, en la demanda, en la distribución de los actores, etc. Entonces, la paradoja que se produce es que al buscar mejorar la operación de la cadena con estas acciones estamos introduciendo potenciales situaciones problemáticas, que pueden provocar la caída temporal o definitiva de la misma.

Análogamente, las cadenas no solo se ven enfrentadas a estos problemas internos, sino también a situaciones externas que pueden afectar su operación, pensemos por ejemplo en los diferentes terremotos y sus consecuencias, en los tsunamis, y en cualquier otro fenómeno natural. Las cadenas son susceptibles, son frágiles a la ocurrencia de este tipo de situaciones.

Y el problema crece en su complejidad porque los análisis de los datos relacionados con fenómenos naturales indican que el número va creciendo con los años, así como también los afectados. ¿Podemos hacerle frente? ¿Es posible tomar medidas que nos permitan crear la resiliencia de la cadena? El desafía está ahí, esperando una respuesta que permita fortalecer a las cadenas y reducir su fragilidad, estamos en presencia de un movimiento anti-fragilidad.

Podemos decir que una cadena de suministro es resiliente cuando frente a eventos disruptivos (tanto internos como externos) que afectan su normal operación son capaces de reponerse y poder seguir siendo operativa. Cada actor de la cadena debe buscar su resiliencia y la resiliencia en el vínculo con los otros actores de la cadena. De esta manera la resiliencia se basa en la capacidad de poder adaptarse, de la flexibilidad para poder hacerlo y de la agilidad.

Pero hoy no solo es suficiente con poder reducir y recuperarse frente a estos eventos disruptivos, hoy se le está pidiendo a las cadenas que sean capaces de anticiparse y a través de estos eventos disruptivos llevar a la cadena a un estado mejor al previo, un pequeño gran desafío ¿no? Y si no lo hacemos las consecuencias no son nada deseadas, pérdidas financieras, incremento en los costos, disminución en la participación del mercado, etc., donde un desafío importante está en relación con la duración del evento y de la recuperación frente a su ocurrencia.

Pero… ¿cómo lo hacemos? A través de la gestión de los riesgos (partiendo por su identificación… si no sabemos cuáles son las cosas que nos pueden afectar, no nos podemos preparar) y de la gestión de los eventos (que hacemos cuando lo potencial se convierte en realidad). La gestión de riesgos y eventos dentro de una organización ya es un proceso complejo, ahora imagen esto en una cadena de suministro.

Así es, estamos frente a un problema mayor, de alta complejidad producto por la cantidad de elementos involucrados y las interrelaciones entre ellos. Pero se debe hacer, debemos gestionar los riesgos y los eventos en la cadena de suministro porque de no hacerlo estamos hipotecando el futuro de nuestras cadenas, dado que hoy se está presentando como un factor de competitividad.

Nuestras cadenas están en riesgo, nuestras cadenas son frágiles porque han sido diseñadas pensando en optimizar sus procesos pero en la vida real las cosas rara vez suceden como han sido planificadas, porque planificados bajo incertidumbre y un futuro hipotético. Nuestras cadenas están en riesgo por las situaciones del entorno son altamente variables, tanto desde lo natural hasta lo social y político, y estos eventos están ocurriendo cada vez con una mayor frecuencia, nuestras cadenas están en riesgo y es nuestra responsabilidad gestionar los riesgos de la cadena.

 

Fuente: delogística