Entregas de Amazon son la pesadilla de FedEx y UPS

La ambición de Amazon ha sido evidente durante años. La compañía ha construido su propia red de almacenes de mercancías y centros de clasificación de paquetes.

Consiguió sus propios aviones y camiones para transportar mercancías. Se registró para transportar mercancías a través de los océanos, y en docenas de ciudades recurrió a los servicios de mensajería para entregar paquetes directamente a las puertas de los compradores.

Pieza a pieza, Amazon se ha ido convirtiendo en una empresa de entrega de paquetes que tiene como objetivo satisfacer no solo la demanda voraz de los compradores de Amazon, sino también las de cualquier otra persona que quiera trasladar mercancías de un lugar a otro.

Nada de esto ha sido un secreto. Ni siquiera una compañía tan proclive a reservarse la información como Amazon.com Inc. es capaz de mantener en secreto unos aviones. Pero Amazon y sus socios de entrega, como FedEx, han negado de una forma plausible lo que estaba sucediendo.

Cuando se les preguntaba a los ejecutivos de Amazon si estaban tratando de convertirse en otro FedEx o UPS, decían que esos camiones, almacenes, aviones y repartidores de entregas de Amazon tienen la finalidad de complementar los proveedores de envío existentes cuando sea necesario y mejorar el servicio para los compradores de Amazon.

Esta explicación no era del todo creíble, por supuesto, y Amazon ya no puede negarlo. Amazon viene ahora por ustedes, FedEx y UPS. Tal vez no hoy ni mañana. Pero pronto.

El periódico The Wall Street Journal informó el viernes que Amazon planea por primera vez recoger paquetes de empresas y enviarlos a los clientes.

Inicialmente, la opción de entrega de Amazon será solo en Los Ángeles y solo para compañías que vendan productos a través del sitio web de Amazon. Estos son pasos muy pequeños, pero tienen una importancia simbólica. Esto no se limitará a una ciudad o a un tipo de cliente.

Amazon aún no puede manejar todas las entregas por sí sola, pero este es el primer avance directo de la compañía hacia el territorio de FedEx y UPS.

Pronto, las osadas declaraciones del máximo responsable de FedEx Corp. parecerán ridículas. Hace dos años, Fred Smith dijo a los analistas bursátiles que las preocupaciones sobre que Amazon pudiera dar un cambio radical a la industria del envío de paquetes estaban “basadas en informes irreales”.

“Con toda probabilidad, los principales proveedores de envíos de comercio electrónico en el futuro previsible serán UPS, el Servicio Postal de Estados Unidos y FedEx”, afirmó Smith.

Smith estaba en lo correcto objetivamente, y a la vez, completamente equivocado. Está claro que el servicio de entrega de Amazon no tendrá el alcance de UPS, FedEx o el Servicio Postal de inmediato, y tal vez esto sea así durante años. Construir una compañía de envíos global es un trabajo minucioso y costoso.

FedEx tiene 47 años de antigüedad, mientras que el empeño de Amazon por construir su propia infraestructura de envíos empezó en el 2013, cuando los proveedores de entregas de la compañía no fueron capaces de manejar un aumento en los pedidos de Amazon durante la temporada navideña.

¿Pero acaso hay alguien dispuesto a apostar que Amazon demorará décadas en convertir su mosaico de almacenes y operaciones de entregas interurbanas en una red de envío hecha y derecha? Apostar contra Jeff Bezos nunca es prudente, especialmente cuando su compañía ha demostrado que va muy en serio en cuanto a su objetivo de perfeccionar sus capacidades de envío.

¿Y qué quiere decir muy en serio? Amazon gastó en el 2017 la astronómica cantidad de US$ 13,200 millones en almacenes y otros desarrollos de logística para sus operaciones en Norteamérica, según la documentación presentada ante las autoridades competentes que combina el gasto de capital en efectivo de Amazon con sus adiciones de bienes inmuebles físicos bajo arrendamientos y otros acuerdos de financiamiento. Eso fue cinco veces la cifra comparable del 2015.

En comparación, FedEx y United Parcel Service Inc. tuvieron, cada uno, más de US$ 5,000 millones en gastos de capital en el último año. Este aumento de los gastos se ajusta al patrón de Amazon: cuando ve potencial en una nueva área de negocios, pone su pie en el acelerador.

Y los ejecutivos de Amazon han cambiado ligeramente su mensaje sobre sus ambiciones en relación con la entrega de paquetes. La semana pasada, el director financiero de Amazon dio la indicación más clara (para Amazon) de que su compañía planea aplicar sus operaciones de entrega más allá de las entregas propias de comercio electrónico de Amazon:

“Aunque tenemos una fuerte red de socios aquí, siempre podremos aprovechar nuestra fortaleza y nuestro conocimiento sobre hacia dónde se dirigen los envíos, tanto dentro de nuestra red como a los clientes finales, lo que proporcionará oportunidades para nosotros”. El director financiero no detalló cuáles podrían ser las “oportunidades” de Amazon, pero probablemente son el tema de las pesadillas de Fred Smith.

T.S. Eliot escribió que el mundo termina “no con una explosión, sino con un lamento”. Las revoluciones empresariales, por su parte, comienzan no con una explosión, sino con el primero de cientos de pequeños pasos. Y cuando Amazon está involucrada, cualquiera que se interpone en su camino termina con un lamento.

 

Fuente: Diario Gestión