Los Kiva, las máquinas autónomas que irrumpieron los almacenes de Amazon

De los aproximadamente 50 centros logísticos (entre bodegas, centros de distribución, etc.) que Amazon tiene solo en Estados Unidos, las ubicadas en los estados de California, Texas, Nueva Jersey, Washington y Florida son algunas de las que ya cuentan con robots que han comenzado a reducir de horas a minutos el procesamiento de pedidos al interior de los almacenes.

En la práctica, en lugar de que los empleados sean los que vayan a las estanterías, los robots se encargan de transportar las estanterías hasta la ubicación de trabajadores que seleccionan los pedidos y los empaquetan para su envío. Gracias al menor tiempo de operación y a la reducción de costos que implica esto, Amazon puede entregar millones de productos a sus clientes.

Así, este apoyo logístico por medio de los robots ha servido para soportar el crecimiento de la demanda en Amazon y las temporadas de picos altos de demanda, como el Black Friday o la campaña navideña, en las que el gigante de comercio electrónico tiene miles de millones en pedidos.

Según datos del 2014, cuando Amazon empezó aquel año a utilizar los robots Kiva, eran 15 000 de estas máquinas automáticas las que empezaron a trabajar en 10 de sus instalaciones en Estados Unidos. Sin embargo, ya el 2013 se reporta que empezó a utilizar 1 400 robots en tres almacenes.

Cómo operan los robots

Los robots, unas máquinas chatas y de color anaranjado, son fabricados por Kiva Systems, empresa que Amazon adquirió el 2012 por un valor de más de 700 millones de dólares.

Los robots se mueven por los pasillos leyendo unos códigos QR que hay en el suelo y usando sus sensores para detectar obstáculos, información que comparten con los demás robots del almacén. Recorren distancias a una velocidad de 4,82 kilómetros por hora aproximadamente.

Los productos que llegan a los almacenes de Amazon son descargados por empleados que descargan los paquetes de un camión y los ponen sobre una cinta transportadora. Otros trabajadores se encargan de abrir las cajas.

Después, ubican las cajas en carros que son llevados a otros trabajadores que clasifican los productos en los estantes que están organizados de acuerdo a un algoritmo. Los robots Kiva se encargan de recoger los estantes de productos y llevarlos a un empleado que toma los artículos y los empaca para su envío.

Los robots no se estrellan porque tienen sensores que se comunican entre sí. Si un robot falla, un ingeniero puede arreglarlo en un par de horas.

Un dato adicional es que, según Amazon, si bien los robots han reemplazado a personas concretamente en una operación del proceso de los pedidos, esto no quiere decir que hayan reducido su personal; por el contrario, apuntan que están sumando más personas debido al aumento de sus ventas para que realicen labores más personalizadas que no pueden desempeñar los robots.