La industria aérea de Latinoamérica mira a un 2018 positivo, según la IATA

La industria aérea de América Latina registrará un 2017 plano en términos de beneficios, ya que ganará, al igual que un año antes, US$ 700 millones, pero avanzará considerablemente a lo largo del próximo año, cuando está previsto que alcance el umbral de US$ 900 millones.

De acuerdo con los datos proporcionados por la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), queda lejos el negro año 2015 en el que el sector registró unas pérdidas sonoras de US$ 1,700 millones.

El vicepresidente regional para las Américas de la IATA, Peter Cerdá, explicó que el resultado previsto para el próximo año implica que las aerolíneas latinoamericanas retendrán US$ 3 por pasajero transportado.

Este monto es sin embargo muy inferior al rendimiento de US$ 16 por pasajero que obtienen las aerolíneas estadounidenses.

En cuanto a la demanda, la IATA, que representa a unas 265 aerolíneas, crecerá un 8% en el 2018, superando el crecimiento de 7.5% del 2017 y de 4.5% en el 2016.

En cuanto a la capacidad, esta se incrementará 7.5% el próximo año frente al 5.9% con el que acabará el 2017 y el 3.4 % del año precedente.

El margen operativo sobre los beneficios se situará en Latinoamérica en 6.5% el próximo ejercicio, ocho décimas mejor que en el presente año.

Así, la región se acerca a 2018 “con el impulso dado por una recuperación moderada en la economía brasileña, un crecimiento razonable en México y un dólar estadounidense más débil durante el año pasado, indica la IATA.

El transporte aéreo es vital para América Latina y el Caribe y facilita el crecimiento, ya que aporta US$ 167,000 millones al Producto Bruto Interno (PBI) y apoya 5.2 millones de empleos.

La IATA prevé que el número de pasajeros en la región se haya duplicado en el 2034 y que la contribución del sector al PBI salte a US$ 322,000 millones, pero “esto solo ocurrirá si la industria es capaz de crecer sin obstáculos”, advirtió Cerdá.

El vicepresidente regional para las Américas de la IATA se refirió sobre todo a regulaciones poco transparentes o “no ortodoxas” por parte de ciertos gobiernos en la región.

Citó como ejemplo a Brasil, que aplica una política de combustible “que aumenta los costes para las aerolíneas en unos US$ 600 millones al año”, y medidas “que castigan a las líneas aéreas por retrasos o cancelaciones incluso cuando no es la culpa de la compañía”, según dijo.

También lamentó que algunos gobiernos en América Latina y el Caribe apliquen tasas y cargas demasiado elevadas sobre la aviación que repercuten en los costes de los billetes de avión y frenan el tráfico internacional.

Avaló sin embargo el ejemplo de Cartagena (Colombia), que ha reducido en más de un 50% su tasa aeroportuaria y el tráfico aéreo internacional ha aumentado como consecuencia un 38%.

Por países, el responsable de la IATA para las Américas señaló que las aerolíneas en Brasil se recuperan, pero en un entorno en el que la inestabilidad política continúa.

Cuba por su parte registra una demanda más débil y los cambios del presidente de EEUU, Donald Trump, con respecto a los vuelos hacia la isla “podrían debilitarla aún más”.

Pese a ello, la IATA aún ve “un futuro brillante a medio y largo plazo” para Cuba, afirmó Cerdá.

En el caso de México, este experto ve desarrollos positivos, ya que ha cambiado a mejor artículos específicos de la ley aeroportuaria relacionados con la asignación de horarios.

En el mercado peruano, la IATA valora a su vez el compromiso del Gobierno de crear una agenda de aviación, y en Chile, Panamá y Colombia augura una buena evolución en el 2018.

“Aunque la región en su conjunto mejorará a lo largo del 2017, los ganadores del año próximo parecen ser Chile, Panamá, Perú y Colombia”, auguró el responsable de IATA para Latinoamérica.

El gran perdedor en ojos de esta organización es Venezuela, donde la IATA cerrará su oficina a partir del 31 de enero próximo ante la inestabilidad política y el deterioro de la situación social y económica, anunció hoy la organización.

Por esta situación solo seis aerolíneas de la IATA siguen operando en Venezuela frente a los 24 que había en el país en el 2014 y el tráfico internacional ha descendido 65% desde su pico en el 2013.

Asimismo, más del 69 % de los vuelos de las aerolíneas miembros de la IATA han sido cancelados, según Cerdá, quien dijo que además el Gobierno venezolano sigue bloqueando la repatriación de US$ 3,800 millones de fondos de la industria.

La IATA gestionará sus relaciones con ese país desde Panamá, y las cubanas que previamente se gestionaron desde Caracas, desde Miami (EEUU).

 

Fuente: Diario Gestión