Presente y futuro de la inversión en infraestructura portuaria en Latam

El desarrollo portuario no es una prioridad a nivel mundial. Desde 2007 el gasto global en infraestructura se ha enfocado en dos sectores: electricidad y conectividad vial, los cuales acaparan casi dos tercios del total de la inversión. Telecomunicaciones y desarrollo ferroviario han contribuido con cerca de un octavo del total de inversión, mientras que un monto similar se atribuye a gasto en aguas, puertos y aeropuertos combinados.

Hay una diferencia entre desear y necesitar y esa diferencia es la que define las prioridades. La prioridad debería ser siempre la necesidad por sobre el deseo, pero a veces no es una decisión tan clara, especialmente cuando hay otros temas que requieren atención. Ese parece ser el caso con la inversión en infraestructura a nivel mundial: la necesidad a veces no es tan relevante como el deseo. Suele suceder que un país puede tener un cierto tipo de necesidad de inversión de infraestructura, como tratamiento de aguas en África o conectividad en las Américas, pero se termina gastando más en aeropuertos y telecomunicaciones.

La necesidad de largo plazo

De acuerdo al estudio GIO de Oxford Economics, un análisis de 50 países en los cinco continentes revela cuáles son las necesidades de infraestructura y la inversión de PIB en aquellos países en siete sectores clave: conectividad vial, vías férreas, aeropuertos, puertos, telecomunicaciones, electricidad y aguas.

“Según los sectores, hay mayor necesidad de inversión en electricidad y conectividad vial, los cuales juntos suman el 65% del total de gasto en infraestructura para el periodo proyectado de acuerdo a las tendencias actuales, o 67% bajo las necesidades de inversión. La brecha entre los dos escenario es proporcionalmente mayor en el sector vial y portuario, donde las necesidades de inversión están por sobre el 30% de las tendencias de gasto. La brecha también es alta para aeropuertos, donde se requiere un 26% más de inversión en comparación con las tendencias actuales proyectadas”, detalla el estudio.

“Como proporción del PIB mundial, el gasto global en infraestructura se ha mantenido constante alrededor del 3% en la última década. También se ha adjudicado cerca del 12% del total de inversión global durante la mayoría de este periodo, aunque aumentó a casi el 15% del total invertido en 2009 cuando el gasto en infraestructura subió gracias a una baja en el resto de la inversión económica. Esto refleja que los proyectos de infraestructura son a largo plazo en su naturaleza, lo que significa que el gasto demora más tiempo en responder a los cambios en la economía, a diferencia de las inversiones de negocios. Como tal, mientras que el crecimiento general de la inversión disminuyó en 2009, el incremento de gasto en infraestructura no alcanzó su mínimo sino hasta 2011”.

Además, las prioridades de inversión varían según región. Por ejemplo, en África más del 20% del presupuesto en inversión está destinado a infraestructura, comparado con apenas un 9% en las Américas.

El camino hacia el 2040

El estudio compara las tendencias de gasto actuales con las necesidades presentes y luego las proyecta hacia una meta en el 2040… muchos países no llegan. Un total de 17% del gasto global estimado en infraestructura se refiere a necesidades de inversión en las Américas. Los once países estudiados (Estados Unidos, Canadá, Chile, Colombia, Ecuador, Argentina, Uruguay, Perú, Paraguay, México y Brasil), representan más del 95% del PIB de la región.

“Estimamos que si los países de la región continúan invirtiendo en línea con las tendencias actuales su inversión estimada en infraestructura al 2040 sería cercana a los US$5.000.000 millones. Esto incrementaría la necesidad de inversión en un 50% alcanzando cerca de US$7.800.000 millones, equivalente al 3,4% del PIB regional. Mientras esto sitúa nuestra proyección hacia la parte inferior del rango identificado en el estudio, al menos podemos justificar algo de la diferencia en gastos de mantención, los cuales se han mencionado en estudios anteriores (incluyendo inversión de capitales para propósitos de reemplazo). Esto puede reflejar que las características geográficas del continente no son compatibles con transporte ferroviario. Sin embargo, también hay evidencia de una brecha de inversión en los sectores de transporte internacional: la necesidad de inversión es dos tercios más alta que la tendencia actual para puertos y al menos un tercio mayor para aeropuertos”.

Otra revelación del documento es que Perú, Chile y Uruguay muestran un sólido desempeño en este indicador: la brecha entre los dos escenario es menos del 25% para este grupo. En contraste, los tres mercados más grandes de la región – Argentina, Brasil y México- tienen desempeños muy por debajo, requiriendo un 80% más de inversión por sobre la tendencia en el caso de Argentina y Brasil y un 100% más para el caso de México. La pregunta es, ¿lo lograrán?